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Culpa materna: cuando querer a tus hijos no evita sentirte agotada

infoboadilla
14 oct
3 min de lectura
Madre reflexionando sobre la culpa y el cansancio en la maternidad

La maternidad puede traer amor, ternura, orgullo y momentos muy bonitos.

Pero también puede traer algo de lo que se habla mucho menos: culpa.

Culpa por perder la paciencia. Por necesitar estar sola. Por no estar disfrutando como imaginabas. Por echar de menos tu vida de antes. Por pensar, en algún momento difícil:

“¿Y si no lo estoy haciendo bien?”


Y entonces, además del cansancio, aparece otra carga: sentir que no deberías sentirte así.


La culpa materna no significa que seas mala madre

Muchas madres se exigen estar disponibles, tener paciencia, disfrutar, cuidar, organizar, sostener emocionalmente y además sentirse agradecidas por todo ello.


El problema es que nadie puede mantenerse siempre en ese lugar.

Hay días en los que estás cansada. Días en los que necesitas silencio. Momentos en los que respondes peor de lo que te gustaría.

Eso no define toda tu maternidad.


Perder la paciencia una vez no convierte en fracaso todo lo que haces cada día.

A veces la culpa aparece porque confundimos cometer un error con ser una mala madre.

Y no es lo mismo.


También puedes echar de menos quién eras antes

Convertirte en madre no hace que desaparezca todo lo demás que eras.

Puedes querer profundamente a tus hijos y, al mismo tiempo, echar de menos tu libertad, tu tiempo, tu relación de pareja, tu trabajo, tus amistades o simplemente poder decidir qué hacer con una tarde.


Las dos cosas pueden existir a la vez.

“Quiero a mis hijos” y “necesito tiempo para mí” no son frases contradictorias.


Necesitar espacio no significa querer escapar de ellos. Significa que sigues siendo una persona con necesidades propias.


No tienes que disfrutar de cada momento

Hay una expectativa muy extendida alrededor de la maternidad: que deberías aprovechar cada etapa porque “pasa muy rápido”.


Pero saber que algo es importante no obliga a disfrutar de todos sus momentos.


Puedes adorar a tu hijo y detestar una noche sin dormir.

Puedes sentirte feliz de ser madre y estar agotada.

Puedes disfrutar de muchas partes de la crianza y desear que otras terminen cuanto antes.


Cuando nos permitimos reconocer esto sin juzgarnos, suele aparecer algo de alivio.


¿Qué hacer cuando aparece la culpa?

En lugar de preguntarte inmediatamente “¿qué estoy haciendo mal?”, prueba a preguntarte:

¿Qué necesito ahora mismo?


Quizá necesites descansar. Pedir ayuda. Repartir mejor las responsabilidades. Salir un rato de casa. Hablar con alguien. O simplemente reconocer que hoy ha sido difícil.


También puede ayudarte revisar el nivel de exigencia con el que te estás evaluando.

¿Esperarías de otra madre que nunca perdiera la paciencia? ¿Le dirías que es egoísta por necesitar una tarde para ella?

Probablemente no.


A veces necesitamos empezar a tratarnos con la misma comprensión que ofreceríamos a otra persona.


Cuando la culpa materna pesa demasiado

La culpa ocasional forma parte de muchas experiencias de maternidad.

Pero cuando aparece constantemente, genera ansiedad, tristeza, irritabilidad o la sensación de que nunca haces suficiente, puede ser importante pedir ayuda.


Mujer hablando en terapia sobre culpa materna y agotamiento emocional

La terapia puede ofrecer un espacio donde hablar de estas emociones sin tener que justificarlas y comprender mejor de dónde viene tanta exigencia.


En Sanar y Reconectar, centro de psicología en Boadilla del Monte, acompañamos a adultos en dificultades relacionadas con bienestar emocional, ansiedad, autoestima y problemas familiares. Sanar Y Reconectar


Ser madre no debería obligarte a desaparecer como persona.

Cuidar de ti también forma parte de cuidar.

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