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Señales de malestar emocional en niños y adolescentes: cuando parecen estar bien

  • infoboadilla
  • 11 ago
  • 2 min de lectura
Adolescente preocupado que muestra señales de malestar emocional

Hay niños y adolescentes que parecen responsables, tranquilos y maduros. Cumplen con sus obligaciones, intentan no preocupar a los demás y rara vez “dan problemas”.

Sin embargo, que un niño parezca estar bien no significa necesariamente que se sienta bien.

En ocasiones, detrás de esa aparente madurez encontramos mucha autoexigencia, miedo a decepcionar, ansiedad o dificultad para pedir ayuda.


El malestar emocional no siempre es evidente

Cuando pensamos que un niño o adolescente está atravesando una dificultad emocional, solemos imaginar tristeza, discusiones, problemas de conducta o un descenso en el rendimiento escolar.


Pero algunas señales pueden ser mucho más silenciosas:

  • Se exige demasiado y vive los errores con mucha intensidad.

  • Le preocupa decepcionar a los demás.

  • Le cuesta expresar lo que necesita.

  • Intenta resolver todos sus problemas por sí mismo.

  • Dice con frecuencia que “no pasa nada” o que “no es para tanto”.

  • Se muestra muy responsable para su edad.

  • Acumula preocupación o tensión aunque externamente parezca tranquilo.

  • Le resulta difícil pedir ayuda.


En estos casos, el malestar puede pasar desapercibido precisamente porque no está generando un problema visible para quienes le rodean.


Cuando “es muy maduro para su edad”

Ser responsable y autónomo es positivo. Sin embargo, merece la pena prestar atención cuando un niño siente que tiene que comportarse siempre como si pudiera con todo.


Algunos niños y adolescentes aprenden a esconder sus necesidades, evitar preocupar a sus padres o asumir responsabilidades emocionales que no les corresponden.


Por eso es importante transmitirles una idea sencilla:

Puedes estar preocupado, equivocarte o necesitar ayuda. No tienes que poder con todo tú solo.


¿Cómo podemos ayudarles a hablar?

Preguntar directamente “¿qué te pasa?” no siempre consigue que un niño o adolescente se abra.


Podemos probar con preguntas menos directas:

“Últimamente te noto más preocupado, ¿cómo estás llevando las cosas?”

“¿Hay algo que te esté resultando más difícil estos días?”

“Si algo te preocupa, puedes contármelo aunque no sepas muy bien cómo explicarlo.”


Lo importante no es conseguir una respuesta inmediatamente, sino crear un entorno en el que sepan que pueden hablar sin sentirse juzgados ni pensar que están preocupando a los adultos.


Adolescente hablando con una psicóloga durante una sesión

¿Cuándo puede ser útil acudir al psicólogo?

No es necesario esperar a que exista un problema grave.


La psicología infantil puede ayudar cuando aparecen dificultades relacionadas con ansiedad, miedos, autoestima, regulación emocional, conducta o relaciones sociales.


En la adolescencia, la psicología para adolescentes puede ofrecer un espacio confidencial donde comprender lo que está ocurriendo, gestionar mejor las emociones y aprender a expresar necesidades y pedir ayuda.


Cuando las dificultades también afectan a la comunicación o a las relaciones dentro de casa, puede resultar útil valorar la terapia familiar.


En Sanar y Reconectar Psicología, en Boadilla del Monte, acompañamos a niños, adolescentes y familias ante dificultades emocionales y relacionales.


Si algo te preocupa, puedes solicitar una primera cita para valorar qué tipo de acompañamiento puede ser más adecuado.

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